
Según la información que se proporciona en la exposición, se trata de cuerpos de personas que tuvieron una muerte natural, eso sí, después de pasar por enfermedades como el cáncer, y que voluntariamente decidieron donar su cuerpo a la ciencia para ser estudiado. Pudimos ver, entre otros, pulmones y tejidos dañados por el cáncer, incluso los de ciudadanos no fumadores, pero que habían vivido en una ciudad industrializada y contaminada (... por ejemplo ¿São Paulo?).
Es una exposición, sobre todo, ilustrativa y muy didáctica. Dividida en varias secciones que muestran cada sistema del organismo humano, presenta réplicas perfectas de nuestro cuerpo. A pesar del realismo, en ningún momento uno se siente impresionado (quiero decir, en estado de shock) por ver tan cerca los músculos, tejidos y demás partes que componen nuestro cuerpo. Todo lo contrario, es una muestra muy interesante, y, sobre todo, una propuesta diferente y cultural para ver cualquier un fin de semana en São Paulo.